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Historias de moda: del odio al amor por una prenda

Cuántas veces nos hemos sorprendido comprando prendas, que cuando las vimos por primera vez las odiamos. ¿Pocas, muchas...? Al parecer, un gran número de fashionistas circula entre el odio y el amor por esos it de temporada, que sólo sacan suspiros a la cuarta o veinteava mirada. Pero ¿qué tienen esas prendas que nos "obligan" darle una segunda oportunidad? Hoy lo analizamos.

Te odié y hoy te declaro amor eterno: prendas it

Hace algunos meses leí un reportaje sobre este fenómeno de odiar una prenda y luego enamorarse de ella. Generalmente sucede con ese vestuario, accesorio o zapato, que por su vanguardista o rupturista forma, nos desarma los paradigmas y nos hace crispar la nariz. El primer sentimiento que aflora es el odio, junto a frases "no me lo compraría ni loca", "qué tipo de mujeres usaría eso", "demasiado feo", y un largo etcétera.

Pero sucede que con el paso de los días, esa "prenda del horror" es usada por cuanta celebritie e it girl se nos ocurra, además de celebrada y alabada por fashion bloggers y referentes de moda internacional. Este "sapo" extraño, feo y poco atractivo se convierte, casi por obra de magia, en "un príncipe" deseado por todas.

Los zapatos son una de las prendas que transitan más seguido entre el odio y el amor. Imagen: Traco

Al parecer, el gusto cambia una vez que ese producto de moda, que no lograba visualizarse en nuestra realidad -generalmente por su morfología fuera de la tradición del vestir- es asumido por early adopters o trendsetters, que lo llevan al cotidiano, lo hacen ponible, transformándolo en un objeto del deseo. Comienza un "enamoramiento colectivo", que más bien podría compararse con el contagio de un virus. La percepción muta y, por fin descubrimos su "belleza oculta".

Si bien muchas se resisten a caer en las garras de esta tentación fashionista, sucede también que esas prendas que odiamos la primera vez, resultan ser muy cómodas y/o versátiles, presionándonos a quererlas por su función. "Ok, no me gusta, pero es tan cómoda que la uso igual", enfatizamos. Este rasgo supone una seducción dada por "su uso" y porque existe un acuerdo social que "aunque  sea fea o extravagante" es una pieza de vestir que no resiste dudas de su funcionalidad. Ese argumento sostiene su compra y justifica nuestra elección.

Aunque pudiste odiara los pantalones harem, en un principio, te pueden haber conquistado por su comodidad

¿Qué otras motivaciones o circunstancias hacen que pasemos del odio al amor con una prenda? ¿te ha pasado? ¿te has comprado esa prenda?...

2 comentarios:

  1. ¡Hola!
    Donde puedo conseguir una pieza de esta prenda? :) Saludos-

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