Historias de moda: ropa de trabajo (o como usarla a nuestro favor)

Días antes del año nuevo, me encontré con mi cuñado y mientras esperábamos el metro, conversamos de diversos temas, entre ellos de sus "zapatos nuevos de adulto" de lo que aún no se acostumbraba. Su comentario derivó en una reflexión conjunta sobre cómo nos vestimos en el trabajo y los estereotipos que se crean por culpa de nuestra apariencia. Pero ¿cómo saltarse estas clasificaciones y usar la ropa a nuestro favor?

Hacer que la ropa habla por nosotros

Por mi trabajo me toca convivir con diversos mundos. Muchos de ellos muy formales y con dress code que no sólo se limitan a lo tradicional, sino que también consideran elementos culturales que determinan el resultado de lo que se quiere lograr (en Asia los detalles no son detalles). Estos diversos contextos me han obligado a pensar -e incluso programar- mi vestimenta para ir trabajar o a eventos especiales.

Lo interesante de ello es que con el tiempo he logrado interpretar los códigos y he conseguido usar la ropa a mi favor. ¿Qué significa eso? Que he podido adaptarme a los requerimientos laborales, agregándoles mi sello y transformando el vestuario en un elemento que dice mucho de mi como persona y profesional. Además de un vehículo para ser tratada y mirada de una manera que me favorezca.

Los vestidos de la foto los he usado también en la oficina con chaquetas y/o zapatos más formales.  Depende de la ocasión, les bajo o subo la formalidad

Porque lo queramos o no, la ropa en el mundo laboral (sobre todo en ese de oficinas y corbatas) puede ser una herramienta tanto para el éxito como el fracaso. De hecho, en ciertos círculos profesionales, vestirse de tal o cual manera puede crear prejuicios, y distraer al interlocutor.

Por lo mismo, much@s ejecutiv@s buscan apoyo profesional -de asesores de moda- para sortear la difícil tarea de vestirse de acuerdo a su cargo y rol; y destacar entre la masa. Porque el vestuario pude ser un elemento diferenciador, sobre todo cuando tenemos que presentar algún producto o proyecto o debemos asistir a una reunión en la que las "primeras impresiones" son un factor crítico.

Hay que usar la ropa a nuestro favor, por lo mismo, cada uno debe responsabilizarse por la imagen que se está proyectando con ella en la oficina. Ilustración: HikingArtist.com

Creo que más que tratar de crearse una imagen ficticia de uno mismo "en la oficina", uno debe intentar ser fiel a su esencia y tratar de mezclar esos elementos con el dress code del lugar de trabajo. Interpretando los aspectos que para nuestros empleadores y las redes que lo rodean son importantes. Hay que pensar que la ropa puede hablar de nosotros y depende de cada uno que lo haga bien o mal.

Lo fundamental es no quedarse atrapado en el vestuario y lograr que él sea el mejor marco para expresarnos profesionalmente, y que no se convierta en un distractor de nuestro potencial.

¿Usas la ropa a tu favor en el trabajo?

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