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Historias de moda: sobredosis de mall

No soy fan de los malls. Si bien no tengo nada en su contra,  cuando estoy en Chile suelo visitarlos para temas muy específicos.  Para mi no son paseo,  sino un lugar para resolver asuntos puntuales.  No obstante,  en este viaje por Bangkok y Kuala Lumpur,  dos ciudades que aman los centros comerciales he pasado mucho tiempo en ellos y ya me siento con sobredosis. Hoy les cuento las razones de este amor y odio fruto de las circunstancias.


Razones para amar a los mall de Bangkok y Kuala Lumpur


Mi primera razón de mi amor repentino a los malls es netamente práctica: tienen aire acondicionado gratis. Por lo tanto, son un oasis para quienes andamos moviéndonos acelerados y no estamos acostumbrados al clima. Mi cuerpo llora literalmente con la humedad y el calor, por lo que espacios de frío son muy valorados por mi metabolismo.

Por otra parte, el mall es un lugar que aunque se ande solo, permite sentirse acompañado. Al menos eso me ha pasado a mí que no tengo compañeros de ruta. En mi caso ha sido una "radio - tv" en un idioma que no entiendo, pero que me entrega "ruido e interacción", que se agradece sobre todo en la hora de comer.


Ahora en el ámbito de moda ha sido una oportunidad para ver de cerca marcas que solo observamos en revistas y para tener acceso a una oferta de productos y propuestas que no están en nuestro país.

FlyNowIII marca tailandesa con gran presencia en malls de gama media alta de Bangkok

Razones para odiarlo


Las vueltas por estos malls me han demostrado que estamos "enfermos" por el consumo. Como adictos nos tentamos a comprar sin ni siquiera pensar si lo necesitamos. Por suerte para mi y mis finanza no he caído en las garras de "comprar que el mundo se va a acabar", pero mirar al resto hay momentos que me agobio.

El sobreconsumo nos hace parecernos a los protagonistas de esta vitrina de un mall Amarin de Bangkok

De hecho, mi "odio" se traduce en eso: somos participantes silenciosos de esta fiebre del consumo desechable, que solo contamina. Miro tiendas y marcas y me pregunto cuánto de ello se podrá heredar, cuál fue su huella de carbono. ¿Cuántos tendrán las mismas dudas?

Lo fuerte es que muchos no se lo cuestionan porque a diferencia mía, su soledad no es circunstancial, sino permanente y se llena con objetos que les provee el mall.

¿Cuál es la responsabilidad de la moda en esto? Creo que la principal es dejar de ser "encubridor" y producir a escala humana, transformando los espacios de tienda en lugar de compañía con responsabilidad social. Entregando calidad en el amplio sentido de la palabra.

Porque no hay nada peor que esa sobredosis que nos convierte en zombies y que deja que el consumo nos consuma.

¿Te has sentido igual alguna vez?

(Foto principal Mall Suria KLCC Torres Petronas)

2 comentarios:

  1. Querida Sofía comparto su desagrado por los Malls que aunque a muchos les encante decir que se han transformado en "las nuevas plazas de nuestra época ", las personas no dejan su individualidad, aunque estén todas en el mismo saco. Aparte de odiar las muchedumbres, sí agradezco una buena vitrina, con artículos , sean de moda o no, pero de buena calidad, diseño, confección.Que sean interesantes para el ojo del que observa. Y tienes razón al pensar qué de todo eso se puede heredar ?, si casi todo en su mayoría es desechable, porque sobretodo en moda "la masa", compra lo que se lleva en la temporada, y no crea su estilo, que sobrevive a ésta, al igual que las prendas.Yo uso ropa que tiene varias temporadas y años, herencias muchas de ellas, porque las telas y los tejidos, incluso los zapatos, si son nobles siempre serán lo mejor para nuestro bolsillo, nuestra huella en el planeta, y nuestro espíritu, pues son piezas con historias.Cariños Paulina.

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  2. Hola Sofía: desde hace unos meses estoy viviendo en Moscú, y he comprobado que el consumismo forma parte de la sociedad occidental. A mí me encantan los productos de belleza y como han tanta variedad, me gustaría comprármelos todos para probarlos. Pero el pepe grillo, mi marido, me dice: no vas a alcanzar a usar tantas cosas en un año.... y yo....reacciono y me digo, es verdad.
    Pienso que hay que saber controlarse y fijarse prioridades, porque al final, uno nunca ocupa todo lo que tiene guardado en los cajones.
    Un abrazo y que sigas teniendo un buen viaje!
    Carolina

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