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Historias de belleza: esa extraña relación con el espejo

Hubo un tiempo en que Ale me decía que me miraba hasta en los charcos de agua. Exageración o no, creo que desde mi “reconciliación” con mi reflejo, cada vez que me paro frente a un espejo, no puedo evitar observarme (a veces es inconsciente y no me doy cuenta). Por lo mismo, me hizo mucho sentido la última campaña de Dove donde nos invitan a usar el espejo como aliado. ¿Hace cuánto que no sonríes frente al espejo?...

Espejito, espejito: mueca o sonrisa


Es inevitable. Cuando una se para frente al espejo, el primer impulso es fijar la vista en “el defecto”. En la línea de expresión que está convirtiéndose en arruga; en el rollo que hace rato de dejó de ser pancita; en la carencia de carnes o su exceso; en fin, la lista es larga y latera.

Reconozco que muchas veces me he pillado enumerando mis imperfecciones, pero cuando comienzo a ponerme “grave”, he aprendido a parar y devolverle a la amargura de “no ser perfecta”, una sonrisa vencedora. Es como decirle “ándate a la mierda, me gusto igual”. Sí, suena algo tonto, pero más tonto es el rictus serio que asumimos muchas veces que un espejo se cruza en nuestro camino.

El video de Dove resume bien esa actitud y también nos recuerda que hubo un tiempo que los espejos fueron solo sonrisas y juegos. Hoy me obligo a recordar aquello y a “matar” mi propia tontera con una sonrisa. Ah! y a demostrarle a Leti que es una la que debe responder a la pregunta "espejito, espejito", no al revés.


Datos de la causa

Dove realizó una investigación global para entender mejor la complicada relación de la mujer con el espejo y por qué siguen siendo su peor crítico belleza. ¿El resultado? 9 de cada 10 mujeres se han sentido mal cuando se miran en el espejo. Así como también 1 de cada 3 dicen que casi nunca sonríen a sí mismas, porque no les gusta lo que ven en el espejo.

Por otra parte, más de la mitad (54%) de las mujeres en todo el mundo, están de acuerdo en que cuando se trata de cómo se ven, son ellas su peor crítico de belleza.


Lo curioso es que el mismo estudio señala que nos miramos en el espejo más de seis veces al día, o sea unos 50 minutos al día. Una quinta parte de las mujeres dicen que nunca han sido felices con lo que ven, citando el espejo como su crítico más cruel.

Y tú ¿qué ves en el espejo? ¿le robas una sonrisa?

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