Historias de belleza: mi camino por el Body Positive

Les mentiría si les dijera que tengo una relación 100% resuelta con mi cuerpo. Desde mi adolescencia que arrastro "traumas" que se incrementaron cuando subí mucho de peso en mis primeros 20, luego quedé embarazada y volví a bajar, manteniendo mi figura como la conocen. Todos esos momentos tuvieron trasfondos, que estoy segura, incidieron no tan solo en mi cuerpo, sino también en mi autoestima. A propósito de la campaña de Dove #PorUnVeranoReal y la irrupción, cada vez con más fuerza, del movimiento #BodyPositive. Hoy las invito a reflexionar sobre el largo camino de aceptar a quien se refleja en el espejo.

El camino por el Body Positive


Hablar de la diversidad de cuerpos es muy fácil cuando una no es la protagonista. Porque no sé ustedes, pero a veces son muy implacable conmigo misma, y no puedo evitar mirar las "secuelas" de ciertos periodos de mi vida, donde reinó el desorden, pero también la desorientación y una autoestima algo dolida.

En muchas ocasiones, sobre todo cuando viene el verano y/o las vacaciones y el traje baño / bikini se convierte en parte del atuendo, me he quedado pegada mirando esas partes de mi cuerpo, que "no me cuadran", pensando  en  mujeres, que se mueven en mi mismo ambiente de la moda y que lucen "perfectas".


De hecho, el bisturí ha estado en mi cabeza en varias oportunidades. No obstante, luego me calmo y me empiezo a cuestionar por qué deseo tener ese cuerpo impoluto. ¿Me querré más, me querrán más? No, sin duda que no. Pero el trauma nunca termina de diluirse por completo.

Por lo mismo, movimientos como el Body Positive (donde los hombres también son parte), no sólo me entregan esperanzas para internalizar la idea que mi cuerpo está bien, sino también para abrazar la diversidad y la belleza desde sus diversas expresiones.

Ilustración por We lover size

En ese sentido, me permiten entender que para ser saludable no se necesita, necesariamente, de un cuerpo atlético, sino de una cabeza equilibrada, y que enganchar con ideales absurdos no sólo me afecta a mí, sino también a quienes me rodean. Sobre todo a mi hija, que de vez en cuanto me pregunta si tiene "guata", inspirada -estoy segura- en las mismas preguntas que me he hecho yo, en diferentes etapas de su vida.

No digo que sea fácil adscribir al #BodyPositive dada la crueldad y machismo de nuestro entorno, que siempre está visibilizando las diferencias físicas femeninas como defecto, pero creo que vale la pena hacer el esfuerzo con honestidad.

En tiempos donde la diversidad se castiga, es urgente que tomemos las riendas de nuestro destino. Ello no significa descuidarnos, sino todo lo contrario, querernos, regalonearnos y disfrutar de quienes somos, sin aspirar a ser "otra".

Hacer deporte, comer sano, usar cremas, etc, etc, no porque sea una obligación (a veces con olor a condena) para llegar a ese "estadio social ideal" de revista de papel couché, sino porque nos hace sentir en armonía, nos energía, nos ilumina o simplemente porque nos hace bien para el alma sin presionarla o estresarla.

Yo estoy esforzándome por predicar con el ejemplo.

Y ustedes ¿caminan por el #BodyPositive?
(Ilustración principal por Catherine & Sarah Satrun)

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