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Cuando comprar moda se vuelve una pesadilla

Ir a comprarse ropa no siempre es un placer. Hay momentos en que se transforma en una tortura, que nos recuerda lo asimétrica o poco dotadas que somos. Hoy reflexionaré sobre esas oportunidades en las que aceptar nuestro cuerpo cuesta y donde la moda de autor tiene un espacio del que debería hacerse cargo.


La pesadilla de comprarse ropa

Si realmente quieren verme deprimida comprándome ropa, envíenme a buscar un sostén (brassier, sujetador o como le llamen en su país). No hay acción que golpee más mi moral, que tratar de conseguir la talla que logre que mi asimétrico busto pueda verse simétrico. Un bulto por acá, un espacio vacío por allá. Tres, seis, nueve alternativas y ninguna me convence. Realmente salgo con una lágrima en la garganta, pensando que la única solución es el bisturí... Lo que más me achaca es que tengo clarísimo que una buena ropa interior te ayuda a que tu vestimenta luzca mejor.

Fuente: Chris Fritz

Ahora si quieren seguir torturándome -aunque en menor medida- mándenme a mirar pantalones. Nuevamente cara larga por la incapacidad de encontrar algún modelo que no deje en evidencia lo plana que soy, que no haga bultos, etc, etc.

Dirán, pero de qué se queja si es flaca... Para que vean, todas tenemos nuestros complejos. Porque cuando de comprarse ropa se trata, no importa la talla que se tengamos, vivimos una verdadera peregrinación de lágrimas cuando queremos hacer calzar la ropa masiva (sobre todo los básicos) con nuestra imperfecciones. ¿Serán las marcas las que no han sabido adaptarse a la morfología de los cuerpos o nosotras las que no logramos aceptarnos y siempre buscamos la perfección en el espejo? Creo que pueden ser ambas cosas, que se refuerzan con nuestras frustraciones y traumas de vida.

Fuente: Elephi Pelephi

Es ahí donde la moda de autor tiene un espacio en el que decir algo. No tan sólo por la posibilidad de entregar una oferta más exclusiva, sino por la cercanía que tiene con los consumidores y sus historias, que puede escuchar, recoger, procesar y convertir en colecciones. Hoy la moda de autor no sólo puede responder ante estas "pesadillas" con productos, sino también con una experiencia de compra, que le permita a la consumidora subir la moral, aceptarse y quererse aunque sea imperfecta. Quizás es pedir mucho, no obstante, mi deseo no parece tan descabellado si pensamos que estas marcas trabajan con pequeños volúmenes y por ende con la capacidad de hacerse cargo de las emociones que envuelven a su cliente y de la ilusión infinita de ser comprendido, de que lean su cuerpo como único, no estándar. ¿Una utopía?

(Foto principal: Cambio de Fractal en Flickr)

2 comentarios:

  1. totalmente de acuerdo, pero al mismo tiempo yo creo que un diseñador se encuentra ante una disyuntiva en cuanto a la aceptación que va a tener su producto cuando no se pone a la altura de las grandes marcas.
    Pero bueno, yo creo que depende de cada uno ver cómo rompe los cánones de la moda.

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  2. Campaña ya! Basta de contorsión fashionista!

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