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La frustración de lo hecho a medida: moda que no acomoda

Una idea se te mete en la cabeza. Quieres materializarla en una prenda o un objeto de diseño. Buscas a alguien que la ejecute. Toma las medidas, conversan los detalles, resuelven las dudas. Esperas. Pasan los días y llega tu pedido, esa vestido, falda, blusa o mobiliario de diseño que soñaste. Por fin se materializó. Pero wait! Te lo prueba o lo colocas donde lo visualizaste y queda mal.  ¿Qué pasó? Hoy trato de descifrarlo.

La frustración de la prueba

No me ha pasado una vez, sino varias. De hecho ayer mismo viví el karma de mandar a hacer un mueble, que al instalarlo no cumplió el objetivo (un librero donde no cabían los libros!!!!). También me ha pasado con ropa. Ese vestido soñado que se veía bellísimo en la foto y que cuando llegó a mi poder, adaptado a "mis medidas", me queda mal, lo que me obliga a mandarlo a mi costurera amiga para que lo ajuste. A veces el arreglo resulta, otras el "daño" está hecho, el vestido jamás me queda bien y termino regalándolo. Mal que mal, son prendas u objetos pensados con amor, pero que terminan siendo a la medida de cualquiera, menos la mía.

Pero ¿qué pasó en el camino? ¿para que sirvieron los miles de mail intercambiados, las conversaciones y reuniones para acordar los detalles? ¿de qué sirvió tomar las medidas? Yo le hecho la culpa a tres factores:

¿Qué hacer cuando la prenda soñada se convierte en una pesadilla? - Ilustración por HikingArtist.com 
  1. Falta de comprensión oral y/o lectora: muchas veces por más que conversemos los detalles, revisemos cada uno de los puntos, la parte ejecutante o no sabe interpretar lo que queremos o simplemente escucha lo que quiere. De esa manera cuando llega el producto solicitado no hay como hacerlo calzar.

  2. Medidas mal tomadas: si se toman mal las medidas, por más que haya buena voluntad y comprensión al momento de escuchar el pedido, el resultado será malo de cualquier manera. 


  3. Mala ejecución: se escuchó y entendió, se tomaron bien las medidas, pero no se supo ejecutar. Hay intención de hacerlo bien, pero como en "la cancha se ven los gallos", uno descubre que el "gallito" era un pollo recién nacido y con suerte sabe piar. Este punto es el que más me da rabia, porque uno cae en la "clásica publicidad engañosa", envuelta en mucho photoshop y bluf. Obvio que aquí no existe un modelo de negocio, sólo improvisación.


¿Qué hacer con la frustración?

Siempre hay miles de alternativas para combatir la frustración del encargo de moda/diseño que no resultó. A mi se me ocurren algunas:


  • Tratar de arreglarlo con el diseñador: la opción optimista
  • Pedir que te lo cambien y te entreguen el producto que pediste: casi tan optimista como la anterior
  • Devolver el producto y exigir que te entreguen el dinero que adelantaste: opción que es parte del derecho del consumidor, pero algo fantasiosa dado el contexto
  • Resignarte a tu suerte y tratar de darle alguna utilidad al producto, re adaptándolo con ayuda de un tercero (costurera, diseñador amigo, etc) 
  • Regalarlo...

¿Te ha pasado alguna vez a ti? ¿qué has hecho cuando te sucedió? ¿intentaste mandar a hacer otra prenda u objeto con otra persona o confinaste al exilio esta opción?

(Foto principal: Quantum bunny)

8 comentarios:

  1. Yo creo que los 3 puntos que mencionaste se resumen en "especializacion". Cuando una persona o diseñador no se "especializa" en encargos a medida, es mejor no ofrecer el servicio en caso de los diseñadores y no tomarlo en caso de los clientes. Hay un mal concepto o creencia de que sin una persona hace vestidos por ej, podra hacer uno por encargo, y no es lo mismo. Hay personas especializadas en hacer vestidos a medida, muebles a medida,etc.
    Yo por ejemplo, no funciono para trabajar a medida o por encargo, y aunque me han ofrecido muchisimas veces un trabajo en particular, no lo he aceptado, aunque eso signifique ganar un dinero extra. Porque? porque no tengo el ojo clinico que se necesita para tomar lo que quiere "otro" y llevaro a cabo, tambien porque la verdad no me gusta tampoco llevar a cabo ideas de otros, me gusta y apasiona concretar y realizar las mias, y si trabajara por encargo lo haria solo por el dinero lo cual no me interesa ni apasiona. Creo que es mas honesto, ademas de no exponer mi prestigio o calidad boca a boca por un encargo que no resulte o no me resulte satisfactorio realizar.

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  2. Claro ahí está la clave Moira, en transparentar las capacidades. Porque el cliente puede preguntar y pedir, pero el oferente debe ser honesto y como tu dices, tener la capacidad para decir "no". El cliente no tiene porque saber si el oferente tiene los dedos para el piano (a no ser que se entere por terceros que no e igual asuma el riesgo).

    A mi me ha pasado con "empresas especializadas" (cuyo fuerte, por ej, es hacer muebles a medida) y con marcas/diseñadoras que ofrecen la opción a pedido (por ej un vestido igual al de la foto, pero con tus medidas específicas). Por lo tanto, volvemos al principio y el punto que subrayo de tu reflexión: transparentar y también especializarse para dar un servicio de calidad y sin publicidad engañosa.

    Como dices, el prestigio se puede destruir en dos segundos. Pero construirlo supone de años.

    Gracias por tu interesante reflexión!!

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  3. me a pasado varias veces, culpo a las clientas de ello, ya que yo no trabajo a la medida, sino por talla y adecuo la talla a la medida de la clienta en cuestiòn, siempre pido las medidas para calcularla yo misma, me paso hace poco que una chica me aseguro por mail y telefono que era talla L (44), cuando no esta la posibilidad de que las tome yo misma, les explico como pueden hacerlo ellas, le pedi sus medidas un montòn de veces y nunca me las quiso dar, cuento corto, cuando fui a entregarle la chaqueta, de puro verla supe que era harto màs grande de lo que dijo, talla 48 màs o menos y la chaqueta no le iba a quedar, segùn ella pesaba 68 kilos y siempre usaba talla 44, cosa que era mentira, minimo le calcule 80 kg...nisiquiera le cerro!, como tengo demanda de ese producto se lo hice otra vez en su talla real, el problema es que las tallas de L para arriba son màs caras, entonces sali perdiendo porque cuando se lo dije se enojo!, me dijo que la estaba tratando de gorda!, ahì hay un problema serio de su parte, poco realismo en la proporciòn de su cuerpo, por no decir que esta loca!, pero en fin cosas que pasan, màs seguido de lo que uno quisiera.

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  4. Coté, creo que tu sacas a colación otro tema, que no tiene que ver con la frustración del pedido a medida honesto y sin autoengaños como el que describo. Lo que cuentas es algo relacionado con al autoestima y autoimagen, digno de análisis también... mmm quizás podríamos profundizar en esa otra veta que se abre a partir del primer análisis.

    Gracias por el aporte, me diste una idea...

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  5. A mi con respecto al tema ,coincido harto con MOIRA,en general no tomo ningún pedido a medida(excepto novias y solo si calzan dentro de lo que me inspira hacer ) ,por un lado no es mi fuerte,pierdo mucho tiempo pues entrampo el proceso productivo y no me gusta hacer algo que no viene de mi cabeza , también me paso alguna vez que las expectativas del mandante suelen ser muy altas y poco realistas (ej : vestidos de graduación ...ufff!), también el nivel de corrección es a nivel de milímetros,(se me hace una arruguita ahí...uy!) lo que si hago harto últimamente es achiques y como un servicio ,especialmente en las prendas únicas y porque tengo una colaboradora excelente en hacer arreglos que no es tema menor ,es todo una especialidad y lo hago bajo esta modalidad :se arregla ,te queda bien ,te lo llevas si no ,no .así ambas partes quedamos conformes,hasta ahora me ha resultado excelente,en resumen si no es tu especialidad y no tienes claro como llevar todo el proceso ,no lo tomes ,no lo ofrezcas.y como cliente exigir resguardos y por sobre todo tener claro que una clienta contenta es oro liquido !

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  6. Me parece que lo principal es averiguar antes de embarcarse con un "diseñador".
    Lo pongo entre comillas, porque ahora cualquiera se adjudica títulos y capacidades profesionales muy a la ligera y se marketea en internet. Una buena foto y listo! Todos son DISEÑOS DE AUTOR.
    Poca verguenza y humildad para "venderse" como experto en el tema y no ser capaz de entregar un trabajo acorde a lo que se promete.
    Lo más certero para saber cómo trabaja alguien es el BOCA A BOCA, las recomendaciones de otras clientas, investigar quién es quién, cuál es su trayectoria o mínimamente leer su página de fcbk o lo que sea que muestre comentarios de clientas satisfechas.
    Lo otro: no caer en la trampa del "famosillo o famosilla de moda": no siempre la popularidad (o prensa) del momento va acompañada del talento necesario.

    Por otro lado, creo que como clientes debemos exigir una reparación si no se recibió lo que se acordó entre las 2 partes.

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  7. Si claro Anónimo no hay que pecar de ingenuo sobre todo que ahora hay muchas formas de saber la reputación de las marcas o diseñadores. Sin embargo, a veces a pesar de las referencias positivas (como dices el "diseñador de moda") o la experiencia positiva previa, no existe certeza que la entrega del nuevo pedido sea buena. Una especie de síndrome de "partida de cabello inglés", que como a consumidor nos da mucha rabia, porque habla de falta de constancia y de lo fácil que es perder los estándares de calidad (un poco la política del "maestro chasquilla").

    Y claro, como dices, si el producto no es satisfactorio, no queda más que exigir cambio o compensación. Aunque siempre es más fácil -como comentaron anteriormente- ser honesto y transparentar la oferta de "los pedidos a medida".

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  8. Sin leer todos los post de las lectoras, que quizás ya lo mencionan, me surge de inmediato que algunos productos no son como los habíamos imaginado no por malas medidas, no por mala ejecución ni por mala comprensión,... sino porque muchas veces nos obsesionamos con modelos que simplemente no nos quedan. Y hecho o no a medida, no va con nuestro cuerpo, nuestro estilo o personalidad. Entonces, obvio, algo no calza. Nos imaginábamos que la tela flotaba de determinada forma; que el tono era un poquitín más satinado y así una larga lista de insatisfacciones. Porque somos buenísimos, y yo en especial, para idealizar un producto y verlo en la perfecta forma que lo quiero... pero muchas veces eso existe. Hay que estar abierto tanto a no generarse falsas expectativas como cliente, junto con profesionales que sean honestos a la hora de prometer aquello que puedan hacer y advertir posibles diferencias. ¡Saludos!

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