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Volver a escribir historia de amor con nuestra ropa: claves para reenamorarse

La imagen del hombre en la moda de autor chilena

El relato identitario que expresa la moda de autor a través de sus propuestas, permite vislumbrar y analizar cómo se han diversificado los arquetipos y usos de vestir del público al que apela. Un claro ejemplo de ello lo podemos encontrar en la indumentaria masculina y la imagen de hombre que está reflejando y proyectando. Una reflexión de este fenómeno fue la que quise plasmar en mi participación en el coloquio "Masculinidades en tránsito", organizado por el Museo Histórico Nacional. ¿Cuáles fueron las conclusiones a las que llegué? Acá te las comparto brevemente.

¿A qué hombre interpela la moda de autor nacional?


¿Cuál es el panorama en el que comienza a desenvolverse la moda de autor masculina en el siglo XXI? En términos generales, en un mercado donde el retail y su oferta uniformadora y homogénea es predominante; y en el que la estética tradicional dicta la pauta. Esto lleva al hombre a tomar decisiones del vestir con recelo y cautela por temor a desencajar en sus grupos de referencia.

Si bien este escenario puede sonar poco alentador son justamente estas características las que le permiten transformarse, a la moda de autor,  en una "contracultura", que resignifica las lógicas del sistema económico (de la serialidad a la revalorización del "hecho a mano"), permitiendo la creación, a principios del siglo XXI, de marcas como MO-Store de Magdalena Olazábal (un poco antes en 1997) e Ignacio Lechuga (2003). Ambos aún vigentes desde diferentes "trincheras" del hacer.

MO-Store

Ignacio Lechuga

Estos pioneros supieron "leer" a un "nuevo hombre" que comenzaba aflorar con fuerza en el mercado y cuyos rasgos lo ubicaban dentro del segmento de los profesionales jóvenes, que motivados por el deseo de diferenciarse, comenzaban a buscar su estilo y sello personal a través de la indumentaria. Para ello estaban dispuestos a invertir en prendas que los sacaran de lo "tradicional" y les permitieran expresar su preocupación por los detalles, ayudándolos a materializar esos mundo a los que viajaban análoga y virtualmente.

Las marcas, que comienzan nacer en respuesta a este hombre, son concebidas bajo una mirada fuertemente urbana, destacando entre sus características un diseño simple y elegante, que privilegia la comodidad, funcionalidad y buen calce. En ellas se resignifica lo clásico desde lo moderno y la vanguardia; los detalles se convierten en elementos diferenciadores; y se le da importancia al uso de materiales nobles y al proceso artesanal, que toma elementos de la sastrería. Todo ello a través de un relato, donde la identidad local cobra relevancia, dejando de lado la dictadura de las tendencias, para desarrollar prendas atemporales, heredables y de stock limitado, lo que asegura exclusividad y la posibilidad de ser consideradas un "nuevo lujo".

Entre los ejemplos más recientes que observamos en esta línea encontramos a Londress, Manuel Salvador, OR Vestuario Masculino, Sr. González, Culto, Hanspohl y Be Store.

De izquierda a derecha: Manuel Salvador, Reptil, Be Store, Hanspohl, Culto y Sr. González
Londress

Por otra parte, de la mano de estas propuestas de vestuario comienzan a aparecer, en la segunda década del siglo XXI, marcas de complementos (zapatos, corbatas, mochilas, anteojos, relojes, etc), que apelando a la misma lógica del "clásico reinventado en código moderno" entregan más opciones de diferenciación para aquellos que aún no se atreven a decantar por la ropa de autor.

De izquierda a derecha: Mr&Ms, Atelier Safe, Bestias, Castor Watches, Coyote, Karün, SAC Chile, Sitrana y Yagan Leather Goods

Pero la imagen del hombre continúa evolucionando y cambiando con el paso de los años, lo que se materializa en la irrupción, en 2014, de un hombre que no teme a expresarse más allá de los roles tradicionales, trascendiendo las barreras de los géneros y circulando cómodamente por la ambigüedad traducida en una estética andrógina, que ensalza lo unisex.

En esta corriente ubico a marcas como Ceremonia, NGNR (No Género), Matías DeSastre y Bagallo, por nombrar solo algunas.


NGNR (No Género)

Matías DeSastre


 Recapitulando...


El siglo XXI, fruto de la globalización de las culturas y comunicaciones, ha posibilitado la diversificación de los arquetipos masculinos facilitando la creación de nuevos estilo y usos del vestuario y los complementos. No obstante, aún se observa el predominio de marcas de moda de autor, que apuestan por una estética clásica que se reinventa desde un paradigma moderno, y que conviven armónicamente con una vanguardia configurada desde la ambigüedad y la disociación de las líneas tradicionales de los géneros.



(Foto principal de izquierda a derecha: Sr. González, Bagallo, Londress, NGNR (No Género), MO-Store e Ignacio Lechuga)

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