¿Quo vadis moda de autor chilena?: reflexiones diciocheras

Las fiestas patrias son un excelente contexto para mirarnos como país y reflexionar sobre aquellos sectores que requieren de respuestas. Para mí, la moda de autor es uno de ellos. De hecho, estoy convencida que este 2016 debe ser un año de definiciones, que nazcan como respuesta del 1º Encuentro sectorial, pero también como consecuencia natural de una década de crecimiento sostenido de una escena que aspira a convertirse en industria. Por lo mismo resulta muy válido preguntarle ¿Quo vadis?  (¿Adónde vas?) moda chilena. Hoy trataré de esbozar alguna respuesta.


¿Adónde vas moda chilena?


La moda de autor nacional crece. Aunque no sea tan evidente para muchos, cada año se incorporan al mercado nuevas marcas como también profesionales que quieren aportar con sus conocimientos. Sin embargo, esta observación no deja de ser una "inferencia", debido a la nula información cuantitativa que existe del sector.

Lo anterior ha redundado en la imposibilidad de trazar una estrategia que oriente el camino no sólo de estas unidades productivas de alto contenido creativo, sino también de los otros actores (retail, marcas medianas, los resabios de la industria textil, etc) que aunque no participan de la "escena", si deben considerarse como parte de la industria. Esta definición supone determinar roles y responsabilidades para cada uno, de tal manera de crecer bajo un norte común.

Fábrica Bellavista Oveja Tomé. ¿Reactivar la industria textil nacional es parte de "ese norte" aún incierto?

Para mí, la industria del vino sigue siendo el mejor ejemplo de que esta aspiración no es utopía, dado que tuvieron la capacidad de juntarse y trazar un futuro común, que si bien ha tenido que readaptarse de acuerdo a las contingencias internacionales, les ha ayudado a ordenarse y movilizarse en una misma dirección. Esto les ha permitido ser considerados un cluster estratégico no sólo por su aporte a la diversificación de nuestra canasta exportadora, sino también por ser los embajadores indiscutidos de la imagen de Chile en el mundo, incluso en los lugares más recónditos (para muestra un botón, en el Sudeste Asiático, Chile suena más a vino que a cobre).

¿La moda de autor puede transitar por una senda similar? Estoy convencida que sí, sin embargo, para lograrlo es fundamental levantar información -de todos los actores- que oriente y dimensione el sector, que entregue claves para saber cuáles son las brechas que hay que subsanar, qué es lo que realmente vale la pena apoyar vía fondos públicos y privados (con indicadores de gestión y proyección de resultados), y cuál debería ser esa "Meca" a la que se aspira llegar.

Ello para que todos voguen en el mismo sentido y la moda de autor no se transforme en un salmón que busca desovar contra la corriente.

En este punto cada uno de quienes participamos de la escena tenemos que asumir un cometido que convierta el "slogan" de construir una industria desde la economía circular y la sustentabilidad en una realidad concreta, medible y bosquejable.

Para tí ¿adónde va la moda chilena?

(Foto principal (centro) por Brewed)





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