(Colaboración de Milca Pérez* desde Australia) En un escenario en que la moda ha sido expuesta y cuestionada por las injusticias e inconsciencia que su producción en masa involucra, en la otra cara de la moneda existen iniciativas como Fairtrade que abre una alternativa para productores, creadores, comerciantes y consumidores de cambiar el curso de las injusticias a un mundo más equitativo y feliz. Hoy revisamos algunas iniciativas de comercio justo, que nos darán una nueva perspectiva de hacer y consumir #moda.
Qué es el fair trade o comercio justo
Difícil es seguir ignorantes cuando en las redes social se difunde el docu-reality noruego Sweatshop donde jóvenes fanáticos de la moda viven la realidad de cómo funciona la industria textil en Camboya. O ciegos ante tragedias como el incendio que el año pasado afecto de la fábrica textil en Bangladesh, que abastecía marcas como Zara donde más de 1.100 trabajadores perdieron sus vidas. Además de la contaminación al medio ambiente y campañas que la denuncian como Detox organizada por Greenpace.
Fair trade que significa comercio justo es una iniciativa social que promueve solucionar de manera ética, transparente, justa y sustentable la producción minorista (artesanías, agricultura, minería) en países en vías de desarrollo para ser exportada a países desarrollados y así combatir la pobreza y la desigualdad entre las sociedades. "El movimiento de comercio justo comparte una visión del mundo donde la justicia y el desarrollo sostenible se encuentran en el corazón de las estructuras y prácticas de comercio" (Carta de los principios del comercio justo, 2009).
El comercio justo no necesita ser acreditado para ser practicado, sin embargo certificar los productos con una de la etiquetas más conocidas a nivel mundial como lo es fairtrade (escrito junto) otorga beneficios extras como ser reconocido como un producto sustentable, con compromiso y responsabilidad social y ambiental.
Potenciar el diseño de autor con valores como por ejemplo:
- - Uso de materiales reciclados
- - Upcycling
- - Uso de materiales orgánicos, fibras orgánicas con procesos de teñido natural
- - Ciclo de producción sustentable (agua reciclada, ahorro de energía, productos no tóxicos)
- - Mano de obra pagada con salarios justos
- - Dar trabajo a comunidades vulnerables, pueblos originarios, artesanos locales, sindicatos, temporeros, núcleos familiares.
Son algunos de las prácticas y requisitos para poder obtener una certificación fairtrade y usar el logo en las etiquetas. En el sitio web de la plataforma chilena independiente Comercio Justo Chile podemos encontrar información y dos buenos ejemplos de agrupaciones acreditadas como es el caso de Fundación Cho-Chol que promueve el trabajo textil mapuche y Comparte.cl que fortalece la producción de artesanías y alimentos gourmet de alta calidad.
¿Cómo conseguir una certificación? Puedes aplicar a través de la empresa especializada (inglés y español) Flocert.net que te guiará paso a paso desde los formularios, auditoría, aplicación y aprobación (o apelación si es rechazada) con un cuota inicial de $525 euros (no reembolsable si la acreditación es rechazada) la aplicación puede requerir de otros pagos dependiendo del producto.
Fairtrade en Australia y Nueva Zelandia
En Australia y Nueva Zelandia los productos etiquetados como Fairtrade han generado ganancias de AU$238 millones, en su mayoría son del sector alimenticio producidos por agricultores (campesinos) de alrededor del mundo de países en vías de desarrollo, incluyendo Chile.
Hoy, 5 de cada 10 australianos reconocen la marca Fairtrade, de ello el 90% la considera como una marca creíble. Al momento de escribir este artículo, el diseño y artesanía latinoamericana en Australia está representada en su mayoría por productos importados desde Perú, Ecuador y Colombia.
Desde Chile tenemos una pequeña importación que realiza Fundación Cho-Chol desde 2008 a la ciudad de Perth (Western Australia) una producción especialmente para este mercado australiano de muñecas tejidas a palillo. El envío es entre tres a cuatro veces por año con ingresos de 1.000 dólares app por envío. “Si bien no es el corazón que sustenta la Fundación, sirve de gran ayuda para motivar y pagar a las artesanas” nos cuenta Carolina, encargada de negocios de la institución.
La experiencia de Koguis: comercio justo colombiano para Australia
Para conocer de cerca la experiencia que significa practicar un comercio justo es que he tomado contacto con la diseñadora de vestuario Diana Akkerman, fundadora de la marca y tienda colombiana en Australia, Koguis.Luego de visitar su tienda ubicada en Fitzroy, un barrio emblemático en la ciudad de Melbourne (ciudad ganadora como la de mejor calidad de vida entre 140 ciudades del mundo), donde caminar por sus calles con cafés, restoranes y muchas tiendas diseño independiente tanto australiano como internacional, se convierte en un lugar ideal para visitar, comprar y también observar tendencias.
Luego de visitar tu tienda quede gratamente impresionada por la calidad e identidad del diseño colombiano. Cómo nace tu iniciativa de abrir esta puerta para el diseño de tu país y sus artesanos en el mercado australiano?
"Luego de llegar desde Colombia a vivir a Melbourne, observé que en su mayoría los australianos no conocen la cultura colombiana. Entonces me sentí motivada para emprender uno de mis sueños que era abrir una tienda para difundir la cultura de mi país, que además por muchos años ha sido víctima de la prensa negativa, donde lo positivo del país no se da a conocer a la población. Por suerte este estigma está mejorando.
En Colombia existe la riqueza de 64 etnias vivas, y me enorgullece y motiva abrir una puerta al otro lado del mundo para estas personas que mantienen una diversidad, su patrimonio donde conectarse a su tradición es fundamental para ayudarlos a mantener esta riqueza.
El 2010 se abrieron las puertas de Koguis que significa 'jaguar' en lengua Kogi. Actualmente trabajo con 25 artesanos de diferentes etnias y lugares, y también con grupo de mujeres en riesgo social".
¿Cuáles han sido los desafíos que has tenido que sobrellevar para salir adelante con tu proyecto?
"Como primer desafío tuve que mejorar mi nivel de inglés. Estudié y trabajé hasta que me sentí segura de dar el gran paso.
Tener el valor de hacer la tienda solo con productos de Colombia para diferenciarme de otros tiendas que abarcan una selección de productos internacionales variados como Ishka u Oxfarm, por ejemplo.
Las estaciones y clima de Colombia. Adaptar las producciones a las estaciones de Australia, en especial Melbourne, un reto de sentido común pero que impacta fuerte sino lo tomas en cuenta.
Las aduanas y el tiempo de organización con las importaciones ya sean por barco o avión.
El control de calidad con las fibras naturales, maderas. Los estándares australianos son altos y los inspectores en las aduanas muy exigentes. A veces me ha tocado que rompen los tacones de los zapatos o perforan la madera para ver si contiene 'algo dudoso' esto puede ser bien molesto. Pero nada que hacer ellos están haciendo su trabajo, luego que comprueban que esta todo legalmente y sanitariamente de a cuerdo a las normas, los productos son ingresados al país.
La variable de los precios, para poder cubrir el salario del artesano, el transporte, los gastos de tiendas y además vender el producto en un precio competitivo al mercado.
La competencia con la producción en masa de productos artesanales de India y China que están en el mercado a muy bajo costo. Esto porque estas culturas no practican el fair trade".
¿Cómo ha sido la respuesta de los clientes y consumidores?
"La mayoría de mis clientes son australianos. Ha sido muy positiva la respuesta ya que valoran este modelo único de tienda (no ves tiendas dedicadas a un solo país) concepto que la gente lo respeta mucho. Les llama la atención la calidad y la experiencia del cliente. Es como entrar a un museo con la diferencia que puedes comparar las piezas que además son hechas individualmente, cada cosa es única, estamos en contra de la producción en masa, claro se pueden hacer 100 pares de zapatos, pero en combinaciones diferentes. Y no mil zapatos exactamente iguales, baratos y mala calidad, ligado a una producción con gente que ha sido explotada con salarios injustos.
En Koguis garantizamos un artesano feliz y esa energía positiva llega a las manos del consumidor australiano. Ellos lo notan y valoran. Esto es una cadena de alegría, un punto de contacto entre dos culturas una a cada lado del mundo y el cliente está feliz de apoyar y tener un producto único en sus manos, que además hacemos difusión y enseñamos a través de las etiqueta que describen la historia de la etnia y como el cliente esta ayudando a esta comunidad con la compra. Es un compromiso ético".
¿Cómo tu profesión te ha ayudado a desempeñarte los roles de empresaria, manager e importadora?
"Como diseñadora de vestuario y, previa experiencia en Colombia trabajando para una de la más grande empresas de moda y textil, se adquiere el ojo agudo y el dominio de procesos textiles y de manufactura. El desafío es aprender la parte comercial. Luego los conocimientos de moda y tendencias son fundamentales porque los diseños colombianos son bien coloridos, entonces tengo que pedir que los adapten a las tendencias de acá, hago modificaciones de color y combinaciones nuevas, por ejemplo. Elijo cada producto que está en mi tienda, eso es porque observo y estoy atenta al mercado australiano para que se puedan vender y podamos mantener esta iniciativa es necesario muchas veces adaptarlos o modificarlos".
¿Cómo practicas el fair trade en tu tienda?
"En Colombia los productos con certificación son generalmente el café, chocolate y quinua. Los artesanos están en proceso de aprendizaje y siendo ayudados a certificarse gracias al apoyo de instituciones como Artesanías de Colombia con la que trabajo directamente.
No hago negocios que no sean fear trade. Cada producto significa una vida, una persona y el contacto directo con su etnia, valorar su trabajo ancestral con técnicas únicas, materiales nobles y remunerarlo justamente significa ayudar a seguir viva la riqueza de su cultura".
¿Qué consejos, sugerencias podrías compartir para las nuevas generaciones de diseñadores en Latinoamérica?
"Sentirse orgulloso de su país. Todos los países latinoamericanos tienen una enorme riqueza única artesanal que los caracteriza. Apoyarlos es hacer crecer nuestra economía. Por qué ir a la China o India a hacer la manufactura y dejar nuestro dinero allá, en vez de hacer crecer nuestro propio país.
Estar al tanto de tendencias ecológicas, como lo orgánico, por ejemplo. Si empiezo una colección de ropa ya sea femenina, masculina o infantil, solicito a mis artesanos que las telas sean orgánicas.
Algunos diseñadores tienden a copiar o influenciarse por marcas o diseñadores establecidos, cuando tenemos para observar nuestras culturas. Claro tampoco significa irse al extremo y que todos las colecciones sean igual que las ropas indígenas, sino inspirarnos, nutrirnos, observar y así obtener un sello personal.
Nadie me dijo que sería exisitosa con mi tienda, pero creyendo en ti mismo y atreverse definitivamente produce un cambio positivo en nuestras vidas, sociedades y planeta pensando en que vamos a dejar a nuestros hijos como herencia.
Después de cuatro años sigo creyendo en lo que lo he emprendido. Cuando lo que haces lo haces con amor, nada puede derribar tus ideas".
En Quinta Trenda conocemos diseñadores que practican fair trade otros que si están rescatando influencias textiles, técnicas de étnias para sus colecciones. Creo que estas iniciativas positivas son el inicio para generar la sinergia necesaria y llegar a marcar nuestro sello como diseño chileno en el extranjero, suerte.
*Milca Pérez es diseñadora y desde Australia busca maneras más justas de producir moda.
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