[DIVERSIDAD] ¿Qué pasa cuando la diversidad deja de ser tendencia? ¿Las marcas abandonan el compromiso o entienden que la inclusión sigue siendo una necesidad social y estratégica? En el mes del Orgullo, estas preguntas son inevitables en un momento en el que el volumen de la conversación sobre la diversidad y la comunidad LGBTQ+ bajó, por momentos, a una frecuencia ininteligible. ¿Por qué es importante que las etiquetas de moda sigan alimentando estos mensajes? El State of the Industry 2026: Trends in Inclusive Advertising" de Unstereotype Alliance’s nos puede dar algunas respuestas. Hoy lo revisamos.
En ese sentido, resulta urgente analizar por qué acallar el relato de la diversidad es una alternativa errada, incluso cuando los vientos políticos más conservadores, tanto del Norte como del Sur Global, digan lo contrario.

El "State of the Industry 2026: Trends in Inclusive Advertising" de Unstereotype Alliance’s - ONU Mujeres, nos entrega algunos elementos clave tras identificar las cinco principales tendencias en publicidad y marketing inclusivos desde 2021. Una de ellas hace referencia al estudio realizado junto con la Saïd Business School de la Universidad de Oxford que confirmó que las campañas inclusivas generan un retorno de inversión (ROI) tangible. Particularmente +3% en ventas a corto plazo y +16% en ventas a largo plazo, así también un 62% más de probabilidad de ser la primera opción de los consumidores y un aumento del 15% en la lealtad del consumidor y un 54% más de poder de fijación de precios.
En esta línea, afirma que la inclusión es ahora una expectativa social y una ventaja competitiva. Ello porque el 70% de los consumidores afirma que sus percepciones sobre la diversidad e inclusión influyen en sus decisiones de compra, y un 66% está dispuesto a cambiar de marca si considera que un competidor es más inclusivo.
Pero ¿este cambio ha sido real o solo discursivo? Según el informe la mayor transición de los años analizados ha sido pasar de un relato de inclusión como una aspiración basada únicamente en valores hacia considerarla un componente central de la estrategia de marca y un motor de crecimiento comercial, pasando de un "compromiso público" a enfocarse en la "implementación consciente" e impulsada por el impacto.
Ahora bien, para no desviarse de esta ruta -donde la moda tiene mucho que decir dada su condición de espejo social y cultural- el informe plantea que las marcas necesitan resiliencia estratégica. Esto implica tratar la inclusión no como algo opcional, sino como un imperativo de negocio fundamental para la representación, el crecimiento y el impacto. Así también recuerda la importancia de medir el progreso para evitar regresiones.

Con ello, las enseñas deben considerar a la inclusión como parte intrínseca de sus valores, lo que supone trabajar directamente con las comunidades representadas para asegurar que las historias tengan una base real y vivida. Este camino supone integrar la diversidad no solo en la publicidad, sino también en equipos diversos y en la gobernanza. Este punto es clave con la irrupción de la Inteligencia Artificial (IA), ya que sin una supervisión humana diversa y responsable, la IA corre el riesgo de amplificar sesgos y estereotipos históricos, lo que podría socavar el progreso alcanzado.
Desde esta perspectiva, Unstereotype Alliance’s nos recuerda que la inclusión y diversidad no son campaña de temporada ni un gesto cosmético, lo que en el caso de la industria de la moda es aún más fundamental, dada su capacidad de amplificar imaginarios, y la responsabilidad que posee de preguntarse quiénes quedan fuera de ellos cuando el arcoíris deja de estar de moda.
Dicho de otra manera, el desafío ya no es lanzar una colección cápsula para el mes del Orgullo o teñir un logo con los colores del arcoíris, sino construir organizaciones capaces de sostener esos valores durante todo el año.
¿Crees que la moda latina está a la altura de este desafío?
¿Qué pasa cuando el arcoíris deja de estar de moda?
El gran problema de "estar de moda" o ser "tendencia de temporada" es que el ímpetu de las acciones se evapora cuando se terminó el hype. Sin embargo, cuando hablamos de que esas acciones implican visibilizar y representar a personas que se encuentran en una situación de vulnerabilidad sistémica, dejar de hacerlo porque ya no son parte del diálogo masivo, puede ser un riesgo mayor que mantener la conversación, aunque sea en un volumen más bajo.En ese sentido, resulta urgente analizar por qué acallar el relato de la diversidad es una alternativa errada, incluso cuando los vientos políticos más conservadores, tanto del Norte como del Sur Global, digan lo contrario.

El "State of the Industry 2026: Trends in Inclusive Advertising" de Unstereotype Alliance’s - ONU Mujeres, nos entrega algunos elementos clave tras identificar las cinco principales tendencias en publicidad y marketing inclusivos desde 2021. Una de ellas hace referencia al estudio realizado junto con la Saïd Business School de la Universidad de Oxford que confirmó que las campañas inclusivas generan un retorno de inversión (ROI) tangible. Particularmente +3% en ventas a corto plazo y +16% en ventas a largo plazo, así también un 62% más de probabilidad de ser la primera opción de los consumidores y un aumento del 15% en la lealtad del consumidor y un 54% más de poder de fijación de precios.
En esta línea, afirma que la inclusión es ahora una expectativa social y una ventaja competitiva. Ello porque el 70% de los consumidores afirma que sus percepciones sobre la diversidad e inclusión influyen en sus decisiones de compra, y un 66% está dispuesto a cambiar de marca si considera que un competidor es más inclusivo.
Pero ¿este cambio ha sido real o solo discursivo? Según el informe la mayor transición de los años analizados ha sido pasar de un relato de inclusión como una aspiración basada únicamente en valores hacia considerarla un componente central de la estrategia de marca y un motor de crecimiento comercial, pasando de un "compromiso público" a enfocarse en la "implementación consciente" e impulsada por el impacto.
Ahora bien, para no desviarse de esta ruta -donde la moda tiene mucho que decir dada su condición de espejo social y cultural- el informe plantea que las marcas necesitan resiliencia estratégica. Esto implica tratar la inclusión no como algo opcional, sino como un imperativo de negocio fundamental para la representación, el crecimiento y el impacto. Así también recuerda la importancia de medir el progreso para evitar regresiones.

Con ello, las enseñas deben considerar a la inclusión como parte intrínseca de sus valores, lo que supone trabajar directamente con las comunidades representadas para asegurar que las historias tengan una base real y vivida. Este camino supone integrar la diversidad no solo en la publicidad, sino también en equipos diversos y en la gobernanza. Este punto es clave con la irrupción de la Inteligencia Artificial (IA), ya que sin una supervisión humana diversa y responsable, la IA corre el riesgo de amplificar sesgos y estereotipos históricos, lo que podría socavar el progreso alcanzado.
Desde esta perspectiva, Unstereotype Alliance’s nos recuerda que la inclusión y diversidad no son campaña de temporada ni un gesto cosmético, lo que en el caso de la industria de la moda es aún más fundamental, dada su capacidad de amplificar imaginarios, y la responsabilidad que posee de preguntarse quiénes quedan fuera de ellos cuando el arcoíris deja de estar de moda.
Dicho de otra manera, el desafío ya no es lanzar una colección cápsula para el mes del Orgullo o teñir un logo con los colores del arcoíris, sino construir organizaciones capaces de sostener esos valores durante todo el año.
¿Crees que la moda latina está a la altura de este desafío?

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