En un país donde el sombrero rara vez ocupa un lugar protagónico, Juan Cabezas, más conocido como Juan El Daltónico, lleva una década demostrando que un accesorio puede transformar una tenida, construir identidad y contar historias. Su exposición retrospectiva, "Acento Dramático", abierta hasta agosto en el Centro Cultural La Sombrerería, no solo celebra diez años de trayectoria sino que también permite recorrer el imaginario de un creador que ha hecho de la innovación, la experimentación y la narrativa visual una escuela propia dentro del diseño chileno. Te invito a conocer más detalles sobre ella.
Hoy, ese recorrido se reúne en "Acento Dramático", una exposición retrospectiva instalada en el Centro Cultural La Sombrerería que revisa una década de creación y que estará abierta al público hasta agosto. La muestra surge como una forma de conmemorar un hito que el diseñador considera excepcional dentro del contexto nacional.
"Con el tiempo he pensado que con lo hostil y pequeño que puede ser el rubro del diseño de indumentaria en Chile, el mantenerse creando es un triunfo en sí. Uno ve ir y venir muchos proyectos con mucho potencial que después de un par de años quedan en silencio. El sobrevivir una década como marca me pareció algo que debía conmemorar porque no es tan común como uno podría pensarlo", comenta Juan.
En esa línea, aunque muchas veces le preguntaron cuándo realizaría un desfile propio, Juan tenía otra idea en mente. "Siempre el desfile es un esfuerzo maratónico para algo que dura no más de 10 minutos y es muy exclusivo para solo un pequeño grupo de personas. Exponer mi trabajo, como si fueran piezas de museo, es algo que siempre me atrajo más", confiesa.
La posibilidad apareció gracias a una serie de conversaciones con el equipo del Centro Cultural La Sombrerería, espacio con el que la marca mantiene una relación cercana. Allí surgió la idea de aprovechar los diez años de trayectoria para construir una exposición que permitiera observar el trabajo desde una perspectiva más amplia y accesible.

Para ello, junto a la artista y curadora Valentina Eyzaguirre, estructuraron la muestra en cinco grandes ejes o "acentos", concepto que dialoga con el título de la exposición. "Decidimos trabajar en cinco segmentos o cinco acentos como le quisimos llamar. Estos son: el trabajo con plumas, el trabajo de inspiración histórico-religiosa, la reinterpretación del oficio de la sombrerería, el bricolaje o uso y reutilización de materiales no convencionales y los gorros de alto invierno", detalla.
Cada uno de estos capítulos reúne cuatro diseños seleccionados tanto por su valor técnico como por la historia que cuentan sobre la evolución de la marca.



En contraste, reconoce que su trabajo siempre ha estado orientado hacia la experimentación. "Siempre he priorizado la innovación, el trabajo creativo y el mostrar mi trabajo de la manera más persuasiva posible".
Una búsqueda que también se traduce en una defensa activa de nuevas formas de vestir. "Es mostrar que usar sombreros no tiene que ver necesariamente con lo vintage, un traje típico o una ocasión especial; que vestir de manera no convencional es válido, que estamos en el siglo XXI y podemos crear nuevas siluetas, materiales y formas de vestir adecuadas a los nuevos contextos", afirma.


"Al principio todo era drama y mis clientes más usuales eran drag queens o personas con estilos muy extravagantes. Pero con el tiempo y sobre todo post pandemia tuve que comenzar a pensar más en mis finanzas e investigar una rama más usable de mi propio imaginario", relata.
Actualmente, uno de sus productos más exitosos es el sombrero de paja para verano."El perfil de cliente que más se repite es el de la profesional joven entre 25 y 45 años que consume diseño local en general", agrega.

Más que una retrospectiva, "Acento Dramático" funciona como una invitación a mirar de nuevo un accesorio que muchas veces pasa desapercibido. Porque si algo demuestra el trabajo de Juan El Daltónico es que un sombrero puede ser mucho más que un complemento: puede convertirse en una declaración de identidad, una pieza de conversación y una forma de narrar quiénes somos.
¿Dónde? En Centro Cultural La Sombrerería (21 de Mayo 707, Piso 2, Santiago - metro Plaza de Armas (L5/L3) o Bellas Artes (L5))
El camino a la creación de "Acento dramático"
Hay accesorios que acompañan una tenida y otros que son capaces de transformarla por completo. Durante los últimos diez años, Juan Cabezas ha trabajado precisamente en ese territorio. Desde su marca Juan El Daltónico ha desarrollado sombreros, tocados y piezas de autor que desafían las formas tradicionales de entender la sombrerería, incorporando plumas, materiales reutilizados, referencias históricas, imaginarios religiosos y nuevas formas de habitar el vestir contemporáneo.Hoy, ese recorrido se reúne en "Acento Dramático", una exposición retrospectiva instalada en el Centro Cultural La Sombrerería que revisa una década de creación y que estará abierta al público hasta agosto. La muestra surge como una forma de conmemorar un hito que el diseñador considera excepcional dentro del contexto nacional.
"Con el tiempo he pensado que con lo hostil y pequeño que puede ser el rubro del diseño de indumentaria en Chile, el mantenerse creando es un triunfo en sí. Uno ve ir y venir muchos proyectos con mucho potencial que después de un par de años quedan en silencio. El sobrevivir una década como marca me pareció algo que debía conmemorar porque no es tan común como uno podría pensarlo", comenta Juan.
En esa línea, aunque muchas veces le preguntaron cuándo realizaría un desfile propio, Juan tenía otra idea en mente. "Siempre el desfile es un esfuerzo maratónico para algo que dura no más de 10 minutos y es muy exclusivo para solo un pequeño grupo de personas. Exponer mi trabajo, como si fueran piezas de museo, es algo que siempre me atrajo más", confiesa.
La posibilidad apareció gracias a una serie de conversaciones con el equipo del Centro Cultural La Sombrerería, espacio con el que la marca mantiene una relación cercana. Allí surgió la idea de aprovechar los diez años de trayectoria para construir una exposición que permitiera observar el trabajo desde una perspectiva más amplia y accesible.

Cinco acentos para entender una década
Uno de los principales desafíos fue transformar diez años de trabajo en un relato coherente para personas que incluso nunca habían escuchado hablar de Juan El Daltónico.Para ello, junto a la artista y curadora Valentina Eyzaguirre, estructuraron la muestra en cinco grandes ejes o "acentos", concepto que dialoga con el título de la exposición. "Decidimos trabajar en cinco segmentos o cinco acentos como le quisimos llamar. Estos son: el trabajo con plumas, el trabajo de inspiración histórico-religiosa, la reinterpretación del oficio de la sombrerería, el bricolaje o uso y reutilización de materiales no convencionales y los gorros de alto invierno", detalla.
Cada uno de estos capítulos reúne cuatro diseños seleccionados tanto por su valor técnico como por la historia que cuentan sobre la evolución de la marca.



Innovar en un oficio tradicional
La exposición también invita a reflexionar sobre el estado actual de la sombrerería chilena. Para Juan, existe un ecosistema más amplio de lo que muchas personas imaginan, pero que enfrenta importantes desafíos. "Yo veo al gremio como un gremio muy respetuoso del oficio, de las buenas materialidades, muy de honrar la tradición del oficio sombrerero. Ese es, creo, su mayor valor y a la vez una de sus grandes debilidades: es un gremio muy estático, hay muy poca innovación respecto al hacer", señala.En contraste, reconoce que su trabajo siempre ha estado orientado hacia la experimentación. "Siempre he priorizado la innovación, el trabajo creativo y el mostrar mi trabajo de la manera más persuasiva posible".
Una búsqueda que también se traduce en una defensa activa de nuevas formas de vestir. "Es mostrar que usar sombreros no tiene que ver necesariamente con lo vintage, un traje típico o una ocasión especial; que vestir de manera no convencional es válido, que estamos en el siglo XXI y podemos crear nuevas siluetas, materiales y formas de vestir adecuadas a los nuevos contextos", afirma.


Una clientela que también ha evolucionado
Durante estos diez años, el perfil de quienes usan sus creaciones también ha cambiado. Si en los inicios predominaban las drag queens, artistas o personas vinculadas a escenarios performáticos, hoy la marca ha encontrado un espacio más amplio dentro del diseño local."Al principio todo era drama y mis clientes más usuales eran drag queens o personas con estilos muy extravagantes. Pero con el tiempo y sobre todo post pandemia tuve que comenzar a pensar más en mis finanzas e investigar una rama más usable de mi propio imaginario", relata.
Actualmente, uno de sus productos más exitosos es el sombrero de paja para verano."El perfil de cliente que más se repite es el de la profesional joven entre 25 y 45 años que consume diseño local en general", agrega.

Soñar con la cabeza en la tierra
Respecto al futuro, lejos de proyectar grandilocuencia o expansiones internacionales, Juan responde desde una honestidad que habla de su espíritu como profesional y marca. "Parte del kit de supervivencia para trabajar en diseño de indumentaria en Chile y no morir en el intento, para mí, es siempre tener los pies muy bien puestos en la tierra (...) Espero que en el futuro la gente se atreva más a usar sombreros y tocados, a vestirse como se les cante y que haya más y mejores insumos para hacer moda local", concluye.
Más que una retrospectiva, "Acento Dramático" funciona como una invitación a mirar de nuevo un accesorio que muchas veces pasa desapercibido. Porque si algo demuestra el trabajo de Juan El Daltónico es que un sombrero puede ser mucho más que un complemento: puede convertirse en una declaración de identidad, una pieza de conversación y una forma de narrar quiénes somos.
¿Dónde? En Centro Cultural La Sombrerería (21 de Mayo 707, Piso 2, Santiago - metro Plaza de Armas (L5/L3) o Bellas Artes (L5))

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