Las motivaciones para crear Fundación Reverdesierto
Paula cuenta que Fundación Reverdesierto nace desde el territorio y la necesidad de transformar la preocupación ambiental en acciones concretas. "Antes de constituirnos formalmente ya veníamos participando en actividades comunitarias, educación ambiental, recuperación de espacios y distintas iniciativas vinculadas a la protección del desierto y sus ecosistemas.
Un elemento fundamental para nosotros fue comprender que muchas de las problemáticas ambientales que afectan a Tarapacá no pueden abordarse solamente desde acciones individuales o jornadas aisladas de limpieza. Detrás de la contaminación existen modelos de producción y consumo, decisiones económicas, ausencia de regulación, deficiencias en la gestión de residuos y desigualdades territoriales que también deben ser enfrentadas. Por eso decidimos organizarnos como fundación para poder trabajar desde la educación ambiental y la acción territorial, pero también desde la incidencia pública, la investigación, la economía circular y la articulación con comunidades, academia, instituciones y otras organizaciones ambientales", relata.
En ese sentido, señala, que su nombre Reverdesierto, también expresa esa visión sobre creer en la capacidad de regenerar los territorios y en construir una relación diferente con el desierto, no entendiéndolo como un espacio vacío donde todo puede desecharse, sino como un ecosistema vivo que debemos proteger.

Las líneas de acción de Fundación Reverdesierto
El trabajo de Fundación Reverdesierto se desarrolla principalmente en la Región de Tarapacá y tiene varias líneas que se relacionan entre sí. Trabajan en educación ambiental, economía circular, prevención y gestión de residuos, acción climática y ciencia pública, restauración ecológica, agricultura ecológica e incidencia en políticas públicas ambientales.
"En los últimos años hemos desarrollado especialmente una línea de trabajo relacionada con la crisis de los residuos textiles, porque es una problemática que afecta directamente a nuestro territorio y que tiene dimensiones ambientales, económicas y sociales. Hemos realizado actividades de educación ambiental, talleres de reutilización y diseño textil, seminarios, jornadas de economía circular y acciones de sensibilización. También hemos trabajado junto a emprendedoras y actores locales vinculados a la reutilización, reparación y transformación de textiles", explica Paula.
Desde esa perspectiva, su enfoque está muy relacionado con los principios de Basura Cero. "No creemos que la solución sea simplemente encontrar una tecnología para eliminar los residuos una vez que estos ya existen. Necesitamos prevenir su generación, extender la vida útil de los productos, fomentar la reutilización y reparación y desarrollar sistemas que permitan recuperar los materiales manteniendo el mayor valor posible.
Además, consideramos fundamental incorporar una perspectiva territorial y de género, porque muchas mujeres de nuestra región forman parte de la cadena económica asociada a la ropa usada, el comercio, la reparación, la costura y la reutilización. Las soluciones deben construirse junto a esas comunidades y no desde decisiones tomadas exclusivamente desde Santiago", enfatiza.
La principal urgencia en torno a los textiles y la ropa de segunda mano en la región de Tarapacá
Para Paula la principal urgencia es dejar de normalizar que Tarapacá sea el territorio que absorbe las externalidades ambientales de un sistema global de producción, consumo y comercio textil.
"La ropa usada tiene además una particularidad importante: no todo lo que ingresa constituye automáticamente un residuo. Existe una economía local vinculada a su comercialización y reutilización que genera empleo e ingresos para numerosas familias. El problema aparece cuando enormes volúmenes de prendas que ya no tienen una posibilidad real de comercialización, reutilización o valorización terminan abandonados, enterrados, quemados o dispuestos ilegalmente en nuestro territorio.
Por eso creemos que es necesario mejorar la trazabilidad de los textiles, diferenciar efectivamente productos reutilizables de residuos, aumentar la fiscalización, generar información pública sobre los flujos de materiales y establecer responsabilidades claras para los distintos actores de la cadena. También necesitamos infraestructura y capacidades regionales para reparación, clasificación, reutilización, reciclaje e innovación de materiales", comenta.
Es así como desde Reverdesierto están trabajando mediante educación ambiental, articulación territorial, incidencia pública, colaboración con organizaciones de la Alianza Basura Cero, emprendedoras locales, academia y espacios de innovación. "Hemos impulsado talleres de reutilización y diseño, actividades de divulgación y espacios donde buscamos conectar la problemática con soluciones concretas desarrolladas desde Tarapacá. Lamentablemente, también hemos visto cómo esta crisis ambiental se ha transformado en una oportunidad de exposición e incluso de beneficio económico para algunas personas y organizaciones, llegando a comercializar imágenes de los vertederos textiles o utilizando la problemática como escenario comunicacional, muchas veces sin un trabajo permanente con las comunidades que viven sus consecuencias", afirma.
Por lo anterior, considera que visibilizar no es suficiente si ello no viene acompañado de responsabilidad, compromiso territorial y propuestas de solución. "Para nosotros hay un principio que debe estar en el centro de esta discusión: la moda debe tener ética. No podemos hablar de sustentabilidad mientras se obtienen beneficios económicos o reputacionales a partir de territorios afectados por el mismo modelo que decimos querer transformar. Necesitamos una moda que respete a las personas, a quienes trabajan a lo largo de toda su cadena de valor, a las comunidades receptoras y a los ecosistemas", recalca.
Esta mirada los lleva a que su trabajo como fundación se enfoque en que Tarapacá deje de ser utilizada únicamente como la imagen mundial del vertedero de ropa, y pase a ser reconocida por las soluciones, conocimientos y capacidades que existen dentro del propio territorio.

¿Por qué crees que es importante la labor de incidencia que realizan fundaciones como la tuya desde el nivel local hacia el nivel central, sobre todo en los temas ligados al comercio de ropa de segunda mano?
"Porque existe una enorme diferencia entre mirar esta problemática desde una oficina en Santiago y vivir diariamente sus consecuencias en Tarapacá.
Las políticas públicas necesitan evidencia técnica, pero también conocimiento territorial. Las organizaciones locales podemos aportar información que muchas veces no aparece en las estadísticas: cómo funcionan las cadenas de comercialización, quiénes participan de ellas, dónde aparecen los puntos críticos, qué impactos perciben las comunidades y qué soluciones ya se están desarrollando desde el propio territorio.
Además, las decisiones relacionadas con los textiles deben evitar generar efectos sociales negativos. No podemos diseñar políticas que terminen responsabilizando únicamente a pequeños comerciantes, recicladores, emprendedoras o familias que dependen económicamente de la ropa de segunda mano, mientras quedan fuera de la discusión los grandes flujos comerciales y las responsabilidades de quienes introducen productos al mercado.
La incidencia territorial también es una cuestión de justicia ambiental. Si Tarapacá está recibiendo una parte desproporcionada de las consecuencias ambientales de este modelo, Tarapacá debe tener una participación relevante en la construcción de las soluciones.
Por eso creemos profundamente en llevar la experiencia territorial hacia los espacios donde se elaboran las políticas públicas y, al mismo tiempo, traer esas discusiones nuevamente hacia las comunidades para que puedan participar informadamente".

¿Cómo proyectan el trabajo de la fundación de cara a la inclusión de los textiles en la Ley REP y las acciones declaradas en la Estrategia de Economía Circular para Textiles al 2040?
"Vemos este proceso como una oportunidad histórica, pero también como una enorme responsabilidad. La incorporación de los textiles a la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) debe permitir avanzar desde un modelo donde el territorio termina asumiendo el costo de los residuos hacia uno donde exista responsabilidad durante todo el ciclo de vida de los productos.
Como Fundación Reverdesierto queremos participar activamente de este proceso porque consideramos indispensable que Tarapacá tenga representación real en la discusión. Nuestra región posee una realidad particular debido a la Zona Franca de Iquique, el comercio internacional de ropa usada y la acumulación histórica de residuos textiles en el desierto.
Nos interesa especialmente impulsar medidas relacionadas con prevención, trazabilidad, reutilización, reparación, ecodiseño, infraestructura regional para valorización, educación ambiental y fortalecimiento de capacidades locales.
También queremos que la implementación de la Estrategia de Economía Circular para Textiles al 2040 permita generar oportunidades económicas desde el propio territorio: apoyar emprendimientos, diseñadoras, costureras, recicladores, investigadores y proyectos capaces de transformar materiales y desarrollar soluciones innovadoras.
Pero existe algo que para nosotros es fundamental: la economía circular no puede convertirse simplemente en una nueva forma de gestionar cantidades cada vez mayores de residuos. Tiene que cuestionar también cuánto producimos, cuánto consumimos y cuánto descartamos.
Nuestra aspiración es que Tarapacá deje de ser conocida internacionalmente por las montañas de ropa abandonada en el desierto y pueda convertirse en un territorio referente en prevención, reutilización, innovación textil y economía circular.
Para lograrlo necesitamos voluntad política, regulación, fiscalización, inversión, investigación y, sobre todo, participación efectiva de las comunidades que llevan años viviendo esta problemática.
Desde Reverdesierto vamos a seguir trabajando para que las decisiones sobre el futuro de los textiles no se tomen solamente sobre Tarapacá, sino también desde Tarapacá y junto a quienes habitamos este territorio", concluye.
¿Dónde conocer más sobre la labor de la Fundación? En su sitio web y redes sociales.

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