De una pasarela colectiva a un festival
Desmargen comenzó en 2025 en una escala bastante menor a la que tendrá en 2026. Su origen estuvo en una constatación sobre la escena creativa de Valparaíso: existían numerosos proyectos desarrollándose desde la autogestión y la colaboración, pero diseño, moda, arquitectura y nuevos medios tendían a moverse en circuitos paralelos.
La primera experiencia buscó precisamente alterar esa dinámica. En vez de convocar marcas para exhibir individualmente sus productos, sus participantes realizaron ejercicios conjuntos y, utilizando prendas que ya pertenecían a sus respectivas producciones, construyeron una colección colectiva que posteriormente fue presentada en una pasarela en el Pasaje Gálvez.
Ese experimento terminó sentando las bases de algo mayor. "Desmargen parte de una observación sobre Valparaíso. En la ciudad existe una cantidad enorme de trabajo creativo de diseño, moda, arquitectura y nuevos medios que se desarrolla desde la autogestión y la colaboración, muchas veces por fuera de los espacios institucionales de difusión. Es una producción muy potente, pero fragmentada: cada disciplina tiene sus propias redes y pocas veces se cruzan.
La primera versión, en agosto de 2025, se realizó en Lemutt bar, en Cerro Concepción, y combinó una feria con una pasarela colaborativa. La idea no era asignar un stand a cada marca para que llegara, montara y se fuera. Realizamos ejercicios para que marcas/diseñadores se conocieran y trabajaran en conjunto", explica Macarena.
Varias de las personas que participaron de aquella primera experiencia hoy integran el propio Festival Desmargen, que para esta segunda edición creció gracias a la adjudicación de un Fondart.
Esa experiencia inicial fue el germen que permitió que en esta nueva versión de Desmargen pudiera definirse como un instancia compleja, no un solo un festival de moda.
Ello porque la interdisciplinariedad no funciona como una suma de categorías dentro de una programación, sino como la posibilidad de propiciar cruces, que permiten preguntarse qué puede aportar la arquitectura a una narrativa de moda, qué ocurre cuando el vestuario interviene el espacio público o cómo los nuevos medios pueden modificar la experiencia de una pasarela.
"Lo que nos interesa es lo que ocurre entre esas disciplinas. Muchos festivales organizan su programación por áreas o por formato. Nosotros lo hacemos a partir de un eje conceptual que atraviesa todas las actividades, y entendemos el festival como un laboratorio creativo más que como una vitrina.
El eje de esta edición es Habitar el margen. Cuando hablamos de margen no nos referimos a la marginalidad entendida como carencia. Nos referimos a las formas de creación que ocurren fuera de los circuitos dominantes y que, justamente por eso, tienen una capacidad de experimentación que el mainstream muchas veces no tiene", detalla Macarena.
Y en ese planteamiento, Valparaíso no funciona como una localización intercambiable. Sus dinámicas urbanas y culturales forman parte del contenido. Por eso el festival se instala en Barrio Puerto y se extiende hacia distintos puntos del espacio público. 
Cuerpo, territorio e identidad: ejes de Desmargen
¿Cómo traducir esa premisa conceptual en una programación? La curatoría utiliza tres ideas -cuerpo, territorio e identidad- y va ampliando progresivamente la escala, pasando del cuerpo vestido al objeto, del objeto al espacio y desde ahí a la ciudad.
Macarena señala que partieron con el cuerpo lo que hacemos con él. "La forma en que nos vestimos, nos movemos o nos mostramos frente a otros dice algo de quiénes somos y, al repetirse día a día, también va construyendo esa identidad, muchas veces sin que lo pensemos. Esos gestos no ocurren en cualquier parte, sino en espacios concretos que influyen en cómo nos desplazamos, dónde nos detenemos o cómo nos encontramos con otras personas. Desde la arquitectura, eso es lo que nos interesa del espacio: no solo su forma, sino cómo los cuerpos lo habitan y se relacionan en él. Y esa relación va en ambos sentidos, porque al usar un lugar también lo transformamos y lo hacemos propio", afirma.
Esa mirada se despliega durante dos jornadas con lógicas diferentes.
El viernes 9, “Cartografías del margen”, Mercado Puerto albergará una feria de carácter instalativo y un programa de charlas. Los proyectos seleccionados mediante convocatoria abierta deberán intervenir sus módulos de manera que estos den cuenta no solo de aquello que producen, sino de su identidad y universo creativo. La selección consideró oficio, identidad, coherencia del montaje y propuestas relacionadas con reutilización de materiales, producción local, tecnologías críticas y formatos híbridos.
El sábado 10, “La ciudad performática”, el foco se desplaza al espacio urbano. Por lo mismo, es probable que en esa segunda jornada, la apuesta interdisciplinaria de Desmargen, se vuelva más tangible.
Durante los meses anteriores al festival se desarrollaron paralelamente dos workshops, uno de Arquitectura liderado por Felipe Aranda y otro de Diseño de Moda a cargo de Francisca Pinto. Pero sus resultados no serán exhibidos separadamente.
La observación del espacio público realizada desde arquitectura se convierte en el soporte sobre el cual se presenta el trabajo desarrollado desde moda. Las intervenciones en Muelle Barón y Avenida Argentina pondrán así en relación cuerpo, vestuario, territorio y acción colectiva.
La colaboración vuelve a transformarse durante la pasarela performática de Mercado Puerto. "El espacio público ya no es el soporte. Ahora es la propia pasarela la que se desarrolla como un dispositivo creativo e instalativo, en el que se integran los nuevos medios para potenciar la narrativa del festival y construir el relato y la atmósfera que queremos transmitir al público. La idea es llevar la propuesta más allá de una pasarela tradicional, hacia una experiencia figital e inmersiva", comenta Macarena.
Aquí aparece quizás uno de los elementos más interesantes de la propuesta asociado a que la colaboración no se presenta solamente como una forma de organización, sino como una herramienta creativa. El resultado de una disciplina altera al de la otra y obliga a construir un lenguaje que ninguna habría desarrollado exactamente de la misma manera por separado.
Desmargen: un festival distribuido por Valparaíso
Desmargen tampoco tendrá un único centro. Mercado Puerto, Muelle Barón, La Lobera, Avenida Argentina y Sala Rívoli forman una suerte de recorrido por la ciudad.
El cierre será precisamente en esta última, espacio que ocupa el antiguo Cinema Star de 1921, con Club Desmargen y artistas vinculados a la escena alternativa porteña. La dispersión territorial es intencionada y el equipo la describe como una forma de "acupuntura urbana", mediante intervenciones que activan distintos sectores de Valparaíso desde su tejido creativo y turístico.
Más que la suma de todas esas actividades, Macarena sintetiza su conexión desde algo bastante cotidiano: "Lo que une todas las actividades es la relación entre cómo nos vestimos, cómo habitamos la ciudad y cómo nos organizamos en ella. En Valparaíso, esas formas de hacer están muy ligadas a la identidad, al sentido de pertenencia con el lugar y a la vida en comunidad. Por eso, más que reunir nombres o productos, buscamos propuestas que trabajan desde ahí y personas dispuestas a construir en conjunto".
Crear desde regiones, no solo exhibir en ellas
La elección de Valparaíso también pone sobre la mesa otra discusión vinculada con la persistente centralización de los espacios de circulación, comercialización y difusión de la producción creativa chilena.
El punto es relevante porque Desmargen no plantea simplemente trasladar una actividad desde Santiago hacia una región. La propuesta busca producirse desde las particularidades de ese territorio, reconociendo que allí existen escenas con códigos, redes y formas de creación propias.
"Por eso creemos que las iniciativas que nacen desde los territorios son fundamentales. Permiten que la producción local se piense y se muestre desde su propio contexto, sin tener que validarse en otro lugar. También abren espacios de acceso para creadores emergentes. Además, generan redes entre creadores, academia, instituciones y comunidades, que son las que finalmente permiten que un ecosistema creativo se sostenga en el tiempo.
A nivel país, nos parece fundamental reconocer la autogestión y las escenas independientes como espacios de producción cultural y pensamiento crítico sumamente valiosos. No son una etapa previa, sino una forma legítima de hacer cultura, y fortalecerlas es también una manera de descentralizar", insiste Macarena.
La proyección de Desmargen
Tras esta segunda edición, el desafío será que aquello que se produce mediante estos cruces no desaparezca cuando termine el festival. La proyección de Desmargen apunta precisamente a consolidar una plataforma que permita sostener las redes entre creadores, academia, colectivos e instituciones y, eventualmente, conectarlas con experiencias de otras ciudades latinoamericanas."En el fondo, buscamos que Valparaíso se reconozca como un territorio de producción cultural y experimentación interdisciplinaria, y deseamos que Desmargen sea una de las plataformas que ayude a que esto sea posible", concluye.
¿Cuándo? 9 y 10 de octubre de 2026
¿Dónde? Mercado Puerto, Muelle Barón, La Lobera, Avenida Argentina y Sala Rívoli
+ información en el Instragram del festival






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