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Volver a escribir historia de amor con nuestra ropa: claves para reenamorarse

Hubo un tiempo, no muy lejano, que la ropa nos importaba, incluso no siendo fanáticos ni seguidores de la moda. En esa época nuestras prendas encerraban relatos y/o historias de vida. De hecho, habían piezas que llamábamos "mandas", porque las utilizábamos de manera tan seguida, que parecía que estuviéramos pidiéndole un favor a un santo. Pero de uno momento a otro, todo cambio. Dejó de importarnos y nos divorciamos emocionalmente de ella. ¿Cuándo ocurrió aquello? Hoy lo analizo y te doy algunos consejos para volver a enamorarte.


Cómo reenamorarnos de nuestra ropa


La ropa cubre nuestro cuerpo, nos protege de la desnudez y abriga. Asimismo puede darnos poder, reafirmar nuestra posición en el mundo, así también como potenciar nuestra identidad individual y colectiva.

Antes de la llegada del fast fashion o moda rápida ligada a las grandes marcas del retail, la ropa nos importaba. Nos tomaba tiempo escogerla, ahorrábamos para comprarla e incluso pensábamos en su futuro desde una mirada a largo plazo. Cuánto duraría o a quién se la podríamos heredar eran preguntas normales y cotidianas.

Hoy consumimos 400% más de ropa que hace dos décadas. Con esos números es imposible enamorarse de la ropa. Foto: Eco Age 

Sin embargo, la irrupción del vestuario a bajos precios cambió nuestra percepción de ella. Comenzamos a verla como un objeto desechable, provisorio y que simplemente respondía a necesidades o impulsos de un instante, casi siempre irrelevante, fruto del azar o la tendencia de temporada.

El problema es que esa forma de consumir, ese desapego a nuestro vestuario creó un monstruo. Uno donde la contaminación y la explotación de seres humanos es su alimento.

¿Pero cómo volver a querer un objeto que hoy abarrota nuestro clóset, que a veces incluso nos inseguriza e incomoda?

Primero tomando conciencia de que uno puede tejer historias de amor con su ropa y recordar cuando fue la última vez que sentimos aquello: ese polerón con el que nos fuimos a mochilear; el vestido que utilizamos para ese día donde triunfamos; los zapatos que nos convirtieron en "reinas de la noche", etc.

Después de rememorar, miremos nuestro clóset e identifiquemos qué piezas encierran historias. Atesoremos esos momentos y prometamos seguir escribiendo relatos con ella.


Luego tratamos de comprar con ese eje simbólico en la cabeza y privilegiados prendas que vengan con una "narración" por resignificar como las que ofrece la moda de autor,  así también como las de la ropa vintage e incluso usada.

Ahora si nuestra opción es ropa masiva, evaluemos ¿qué posibilidades tiene de decir algo positivo (sabemos quién la hizo, por ejemplo), tiene potencial para "vivir" más de 2 puestas para contarlo?.

Uno puede tener un consumo sustentable de ropa si la usa  30 veces. Con esa cifra imposible no conectarse con esa prenda. Foto: Eco Age

En todos los casos, lo fundamental es entender que podemos hilar historias de amor con nuestro vestir, podemos hacer de ella un instrumento de comunicación de nuestra vida, solo si dejamos de comprar de manera impulsiva y nos volvemos a reencantar con su silueta y "corazón" invisible.

¿Te animas a escribir una historia de amor con tu ropa?

(Foto principal: Keira Knightley en Vogue US June 2007)


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